No me interesa.

No me interesa.

“Anhelo por Cristo”.

He escuchado muchas veces que Jesús vino a darnos vida en abundancia, cuando citan este versículo se habla de que Dios quiere que vivamos “Bien” a lo cual me surge una pregunta ¿Que es vivir bien? He escuchado de diferentes personas que vivir “Bien” es tener buenos bienes materiales y financieros a lo cual llamamos “Promesas” o “Bendiciones” de Dios, que vivir “Bien” es tener buenas relaciones con las personas, es tener buenos estudios, es tener un buen empleo con un buen sueldo a lo cual llamamos “El Plan de Dios para mi vida” o “El propósito de Dios para Mi” Esto lo he escuchado no solo de personas cristianas sino desde pulpitos.

Por mucho tiempo este estilo de vida “Bien” era lógico, era razonable, era mi cristianismo, hasta que un día por la gracia y la misericordia de Dios, hubo un suceso que vino a transformar por completo mi vida, tuve un encuentro con Jesús, aunque asistía a la iglesia, aunque de vez en cuando leía mi biblia y de vez en cuando oraba a Dios por este estilo de vida “bien” necesitaba algo, necesitaba a Jesús. Cuando tuve este encuentro con Cristo todo cambió, mis prioridades se fueron acomodando, mis sueños fueron arruinados, las cosas que yo tenía perdieron su valor. De alguna manera Ese estilo de vida “bien” parecía estar “mal” para mí, realmente yo no sabía que me estaba pasando, quería dedicar cada momento de mi vida para Jesús a lo cual muchas personas me dijeron que estaban preocupados por mí, que necesitaba consejo, que no podía ser tan imprudente, inclusive una vez una persona me dijo que era un “Fanático” que no fuera tan intenso, que Dios quiere darme sus promesas, sus bendiciones y sus propósitos como ellos me decían que debía ser. Por un tiempo pensé que estaba perdiendo la cabeza, que me estaba obsesionando, que me estaba volviendo loco. Cuando me preguntaban acerca de lo que quería hacer con mi vida, contestaba que estaba pensando en ciertos planes sin embargo mi corazón quería decir “Solo quiero a Cristo”, cuando mis amigos me preguntaban lo que quería hacer el fin de semana decía  “lo que sea” cuando por dentro en mi corazón quería decir “Quiero a Cristo”. Tener esta manera de pensar estaba incorrecta porque no era lo que se enseñaba en el pulpito, no era lo que se decía del cristianismo, pareciera que yo era el único raro “rebelde”, “Imprudente, “Fanático” y “Desorientado” hasta que conocí a otras personas que pensaban y sentían igual que yo, no solo esto, comencé a ver a la luz de la Escritura un contraste muy marcado entre esa vida “Bien” de la que me habían predicado y en la manera en que Dios obraba en la vida de sus hijos en la Biblia, en la manera en la que Vivian los discípulos de Cristo. Puedo ver a doce discípulos que tenían sus negocios, su estilo de vida, sus rutinas hasta que encontraron a Jesús, un Jesús que no tenía ni siquiera donde recostar su cabeza (Mateo 8:20) sin embargo dejaron toda su vida para seguir a Jesús, veo un Abraham que se salió de su casa, de su vida sin saber a donde iba, solo para seguir a Jesús (Hebreos11.8), veo un Moisés que prefirió ser tratado como un esclavo en vez de gozar de una vida de comodidades y de lujos, prefirió no tener una reputación de realeza y ser maltratado por seguir a Jesús (Hebreos 11.24-26), veo a un Pablo que se dice llamar Esclavo de Cristo, que estimaba sus estudios, su reputación, su tradición, su dinero, su conocimiento, su puesto de autoridad, su trabajo como “BASURA” (Filipenses3.5-8), este mismo pablo el cual lo dejó todo y vivió una vida pasando hambres, pasando golpizas, azotes, asaltos, enfermedades, cárceles, naufragios y para variar, mordido por una serpiente (1Corintios11.22-29), este mismo hombre que dijo “Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.” (1 Corintios 2.2), veo a un Juan el bautista que vivía en un desierto, era un hombre raro, no comía lo que otros comían, no tenía vida social, no tenía negocios, no tenía dinero, no tenía ropa de marca (Mateo3.3-4), cuando veo esto, (que son solo algunos de los ejemplos bíblicos ya que son muchos los que tienen esto en común), surgen algunas preguntas: ¿Estos hombres no vivieron el propósito de Dios?¿Estos hombres no recibieron las bendiciones de Dios?¿Estos hombres no vivieron las promesas de Dios?¿Estos hombres fueron irresponsables, imprudentes, fanáticos, desorientados? Estas preguntas no hacen sentido cuando veo a un Jesús, el hijo de Dios mismo, que dejó los cielos, dejó su grandeza, se humillo, se entrego, no tuvo lujos, no tuvo buena reputación, lo aborrecieron, lo criticaron, sirvió al hombre pecador y a fin de cuentas fue a una cruz a morir (Filipenses 2.5-11) Es imposible decir que Jesús no vivió los propósitos de Dios, que no vivió las bendiciones de Dios, que no cumplió las promesas de Dios, Jesús no fue un irresponsable, un fanático, un desorientado, entonces, podemos darnos cuenta que la vida en abundancia, el vivir “Bien” se trata de otra cosa. Pareciera ser muy controversial y difícil comprender de que se trata esta vida de abundancia pero en realidad no, se trata de Jesús, el cristianismo no se trata de un estilo de vida “Bien”, se trata solamente de Cristo. El cristianismo no se trata de principios, no se trata de modas, no se trata de buena moral, no se trata de algo, se trata de alguien, de Jesús. Es por eso que muchas veces como a mi me sucedió, hay muchas personas que asisten a las reuniones de las iglesias, tienen tiempo de oración pidiendo las “Bendiciones y las Promesas”, leen la Biblia sin embargo no hay una satisfacción, no hay avivamiento, no hay amor, no hay pasión, solo hay frustración y buscan llenarse de cosas que el mundo ofrece, es porque solo se habla de las cosas de Jesús pero no se habla de Jesús. Este mismo Pablo del que hemos hablado habló de encontrar la plenitud, la satisfacción y dijo: “Porque en él (Jesús) habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.”(Colosenses2.9-10). Cuando leo esto, hace perfecto sentido en mi cabeza, todo, me doy cuenta que no estoy loco, simplemente tuve un encuentro con Cristo y absolutamente todo se trata de Jesús. Es por esto que no me interesa tener riquezas, no me interesa tener “Bendiciones”, no me interesa tener fama, no me interesa tener una vida social de buenas relaciones y muchos amigos, es por esto que no me interesa tener éxito en las cosas de este mundo, es por esto que no me interesa nada mas que Jesús, lo único que me interesa es glorificar el nombre de Jesús, dar a conocer su nombre, que otros tengan la oportunidad de adorarlo, la única promesa que me interesa es que si estoy preparado, Él vendrá de nuevo por mi y estaré delante de Él por toda la eternidad y podré adorarle y contemplarle. De esto se trata la vida en Cristo de conocerle a Él. ¿Que quiero hacer?¿Que quiero tener?¿Que sueño?¿Que es lo que yo quiero? Mi único anhelo es Jesús.

“Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.”(Romanos 11.36).

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